Advertencias claras por la salud de todos

Las etiquetas de los alimentos son algo que damos por sentado, pero son de enorme importancia para nuestra salud y bienestar. Garantizan que la comida es lo que pensamos que es y que los productos son tan nutritivos como pensamos que son. Las etiquetas nos enseñan sobre ingredientes y nutrientes.

Estas son algunas de las formas en las que las etiquetas de la comida impactan nuestra vida:

  1. Estar sano – Las etiquetas le ayudan a comprender la composición de sus alimentos: sus vitaminas, minerales, calorías, grasas, etc. Esta información es fundamental para asegurarnos de estar consumiendo alimentos que son buenos para nosotros. Con las etiquetas, podemos controlar nuestra ingesta de micronutrientes para evitar deficiencias, en especial las más comunes, como son la falta de hierro y vitamina D. Puedes controlar tu peso consultando las calorías y las grasas saturadas, limitar la ingesta de azúcar y sal y asegurarte de que estás siguiendo una dieta equilibrada. Todas estas medidas pueden ayudar a prevenir enfermedades, como la diabetes y ciertos tipos de enfermedades cardíacas.
  2. Mantenerte a salvo – Cada año, más de 600 millones de personas enferman y 420 000 mueren como resultado de comer alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos, toxinas y sustancias químicas. Las etiquetas incorporan advertencias e información importante sobre las formas de usar un producto (por ejemplo, instrucciones de almacenamiento y cocinado), que son necesarias para garantizar la inocuidad de los alimentos.
  3. Evitar comprar productos falsificados – La prevención del fraude es uno de los principales objetivos del etiquetado de los alimentos. Sin etiquetas con garantía internacional, los vendedores podrían engañar deliberadamente a los consumidores a través de una descripción falsa en el envase. Cuando compras chocolate, quieres estar seguro de que sea chocolate, o si es pescado, que se trate realmente del pescado indicado en la etiqueta.
  4. Detectar ingredientes que podrían causarte reacciones perjudiciales – Las reacciones alérgicas a los alimentos afectan al 10-25% de la población en los países desarrollados. Entre los alimentos alergénicos más comunes figuran el maní, la soja, la leche, los huevos, el pescado, los crustáceos, el trigo y los frutos secos. Si no conoces los ingredientes de un producto, puedes comer algo que te cause una reacción alérgica, que en algunos casos son muy graves. Las etiquetas de los alimentos te permiten saber qué debes evitar.
  5. Evitar el desperdicio de alimentos – La etiqueta alimentaria – ¡cuando se lee correctamente! – puede impedir el descarte de alimentos en buen estado. La indicación de la fecha en las etiquetas permite saber durante cuánto tiempo es seguro consumir un producto. Es importante para evitar caer enfermo por culpa de alimentos caducados. Sin embargo, también es cierto que confundir las fechas “de consumo preferente” y “fecha de caducidad” puede generar un mayor desperdicio de alimentos. Educar a los consumidores y a los actores de la cadena de suministro puede ayudar a prevenir este despilfarro y mantener el objetivo de la indicación de la fecha de asegurar que los alimentos sean inocuos para comer.
  6. Apoyar a los productores locales de alimentos – Ciertas etiquetas que indican el origen del alimento, por ejemplo, el Café de Colombia o el queso manchego (España), pueden llamar la atención del cliente y aportar más valor al producto y, por lo tanto, al productor. Los consumidores tienden a identificar los productos típicos y locales con un lugar específico y atribuyen características, como sabor y calidad, a lugares geográficos.

El pasado primero de octubre, en México entró en vigor la implementación de etiquetas de advertencia en la parte delantera del envase en los productos alimenticios y bebidas considerados altos en calorías, azúcar, grasas saturadas, grasas trans y sodio, y aquellos que contienen edulcorantes no calóricos.

Con la nueva ley, los fabricantes de alimentos y bebidas deben incluir etiquetas de advertencia en forma de octágonos negros en productos con alto contenido de calorías, azúcar, sal, grasas saturadas y grasas trans. Los puntos de corte para determinar los excesos se basan en el modelo de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud.

Etiquetas de advertencia para paquetes pequeños con el número y la palabra “etiquetas” para indicar el número de etiquetas que debe llevar el producto.

El reglamento también incluyó una disposición única para advertir al consumidor si un producto contiene cafeína o edulcorantes no calóricos, junto con la declaración “evitar en los niños”. Al mismo tiempo, se impusieron restricciones a la publicidad de productos no saludables dirigida a los niños, de modo que los productos con etiquetas de advertencia no se puedan anunciar a los niños ni utilizar personajes de dibujos animados.

La iniciativa fue coordinada por el Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), que desarrolló e introdujo la propuesta preliminar, coordinando posteriormente a un grupo de diversos expertos para ajustarla de acuerdo con los índices de obesidad del país. Si bien la academia fue un participante clave en estos esfuerzos, también lo fueron las organizaciones de la sociedad civil y los activistas de la salud que informaron al público al respecto a través de las redes sociales y campañas de marketing que generaron un fuerte apoyo. De hecho, varios actores de la sociedad civil participaron en el grupo de trabajo que desarrolló la propuesta preliminar antes de pasarla al comité de votación de la COFEPRIS.

Quizás lo más prometedor es que las etiquetas de advertencia también han demostrado ser comprensibles entre las poblaciones de ingresos bajos y medios en México, que tienen bajas tasas de alfabetización y experimentan una mayor carga de enfermedades relacionadas con la dieta.

Las etiquetas de advertencia se necesitan desde hace mucho tiempo en México como un primer paso para cambiar los patrones de alimentación de la población y modificar el entorno alimentario. En 2016, México declaró una emergencia epidemiológica debido a las altas tasas de obesidad y enfermedades no transmisibles (ENT) relacionadas con la dieta. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de México, más del 35% de los niños de 5 a 11 años y el 75% de los adultos tenían sobrepeso u obesidad en 2018. Con la implementación de etiquetas de advertencia, los consumidores podrán identificar fácilmente productos saludables y no saludables, lo que les permite tomar decisiones más convenientes de una manera rápida y sencilla. Estudios anteriores muestran que las etiquetas de advertencia son más efectivas para tomar decisiones informadas, ya que son las etiquetas más entendidas entre los mexicanos. Quizás lo más prometedor es que las etiquetas de advertencia también han demostrado ser comprensibles entre las poblaciones de ingresos bajos y medios en México, que tienen bajas tasas de alfabetización y experimentan una mayor carga de enfermedades relacionadas con la dieta.

A pesar de que el nuevo etiquetado aún tiene hasta el treinta de noviembre para reemplazar completamente al anterior en los productos a la venta, esta victoria legislativa abre una oportunidad para establecer maneras de generar hábitos alimenticios más saludables en segmentos más amplios de la población. En el contexto de la tragedia que ha acarreado la pandemia por coronavirus, se hace aún más evidente la importancia de abogar por sistemas alimentarios transparentes y una ciudadanía informada.

Referencias:
Pan American Health Organization . Pan American health organization nutrient profile model. Washington (DC): PAHO; 2016 [accessed 2020 Feb 10 ]. http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/18621/9789275118733_eng.pdf?sequence=9&isAllowed=y
INEGIINSP, de SaludS. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018: presentación de resultados. Mexico City (Mexico): INEGI; 2019 [accessed 2020 Feb 2 ]. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/ensanut/2018/doc/ensanut_2018_presentacion_resultados.pdf
Vargas-MezaJ, JáureguiA, Pacheco- MirandaS, Contreras-ManzanoA, BarqueraS . Front-of-pack nutritional labels: understanding by low- and middle-income Mexican consumers. PLoS One. 2019;14(11):e0225268. doi:10.1371/journal.pone.0225268
SternD, TolentinoL, BarqueraS . Revisión del etiquetado frontal: análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México. Cuernavaca (Morelos (Mor. Mexico)): Instituto Nacional de Salud Publica; 2011. ISBN: 978-607-511-006-6. [accessed 2020 Feb 2 ]. http://www.cdi.salud.gob.mx:8080/BasesCDI/Archivos/EstudioseInvestigaciones/revisionEtiquetadoFrontal.pdf