La formación es clave para superar la pobreza.

Una de las funciones primordiales de los bancos de alimentos es reducir la desigualdad y la inequidad en el acceso a servicios y bienes básicos como una alimentación digna, entre muchos otros. En Alimento Para Todos somos conscientes de la necesidad de empoderar a los individuos y a las familias a comprender de mejor manera las causas y consecuencias de sus condiciones materiales, de manera que las intervenciones que se realicen sean de forma consciente y puedan tener un efecto que perdure a largo plazo.

Separar las categorías de vulnerabilidad y escasez como la inseguridad alimentaria, el ingreso y el nivel educativo, puede ayudar a las familias a dar pasos en una dirección que les permita salir de las condiciones que a grandes rasgos se les determina simplemente como “pobreza”.

Este empoderamiento sólo puede ocurrir a partir de campañas informativas, formativas y educativas pensadas tomando en cuenta a todas las voces involucradas; es por esto que a través de nuestro modelo operativo hemos buscado maneras de llegar a nuestros grupos beneficiarios y de acompañarles en procesos formativos y profesionalizantes.

Estamos convencidos de que la consciencia que se genera en nuestras comunidades tiene la capacidad de expandirse y comunicarse entre los miembros de las mismas, fomentando una visión crítica y analítica de la pobreza y también permite su deliberación y la discusión de formas para disminuirla.