Una estrategia de supervivencia

En medio de un enorme e inevitable aumento del desempleo nacional, millones de personas están a punto de experimentar la caída del dominó que ha sido este desastre económico que hundirá sus vidas, destruirá su riqueza y los dejará sin nada. La inexistencia de medidas de protección a la vivienda en nuestras ciudades ha puesto en peligro de indigencia a 18.8 millones de mexicanos que luchan por conservar su hogar. Muchas pequeñas empresas, con recursos completamente agotados, están cerrando definitivamente y las quiebras de las grandes empresas se están acelerando. Esta fue una elección. Nada de esto -necesariamente- tenía que haber sucedido. Sin embargo, ahora es imposible evitar este resultado. La única pregunta es: ¿qué tan mal se pondrá?

Mantenernos seguros unos a otros se ha convertido en un acto de amor radical y una praxis política crucial para superar esta crisis.

La esperanza es una emoción importante y necesaria para superar momentos difíciles, pero puede obstaculizar nuestra capacidad para analizar situaciones con sinceridad. No solo no hemos logrado prevenir esta histórica crisis económica, sino que también estamos fallando en responder con la existencia de una red de seguridad social para sostener a todas las personas que caerán en el pozo de la desesperación económica.

Aún en vista de estas preocupantes condiciones, se vuelve especialmente importante discutir el único recurso del que una y otra vez hemos tenido que echar mano durante los días más trágicos de nuestra historia. La solidaridad es el pegamento que mantiene unidos a los segmentos de la sociedad y puede ser una poderosa herramienta para organizar y defender nuestras comunidades. Los proyectos de ayuda mutua han surgido en todas partes para ayudar a los trabajadores a hacer frente a la pandemia del coronavirus y para apoyar a quienes ponen su vida en riesgo y que al mismo tiempo han sido desatendidos u olvidados. Mantenernos seguros unos a otros se ha convertido en un acto de amor radical y una praxis política crucial para superar esta crisis. La solidaridad puede ser tan simple como usar un cubrebocas y respetar las medidas de higiene al salir de casa o tan intensiva como organizar redes de distribución de alimento entre vecinos o a través de las instituciones que se especializan en estas operaciones.

La participación de la comunidad así como aliados en el sector privado ha sido esencial para la distribución de alimento de emergencia.

La comida es la necesidad humana más visceral. Sin una nutrición adecuada, no podemos esperar que las personas aborden ningún otro desafío.

Al interior de los bancos de alimentos existe una lucha cada vez más intensa por conseguir suficiente comida. Si bien el acopio de alimentos no se ha detenido, el costo por adquirir suficientes productos para atender a la población en riesgo de pasar hambre es cada vez más elevado. Las alianzas nos han permitido llevar a cabo estos intensos meses de operación y a cubrir huecos como es el caso del equipo de transporte y servicios de logística, sin embargo, la falta de certeza permanece en las organizaciones de acceso a alimentos: es imposible saber con certeza cuánto tiempo se tendrán que proporcionar los niveles de ayuda exacerbados por la pandemia o incluso cuánto tiempo se podrán proporcionar a medida que las donaciones privadas disminuyen y aumenta la demanda.

La comida es la necesidad humana más visceral. Sin una nutrición adecuada, no podemos esperar que las personas aborden ningún otro desafío. Si hemos de evitar más meses de dolor y desesperación extendida es necesario encontrar una manera de resolver el hambre de nuestros vecinos. En estos momentos, la solidaridad no es solo una recomendación ni mucho menos una prescripción moral para navegar el mundo que nos rodea sino una estrategia de supervivencia. Si algo ha sido evidente durante los últimos meses es que nadie viene a salvarnos; nuestra única esperanza es estar para los otros.

Existen muchas maneras de contribuir y practicar la solidaridad; sin embargo, el día de hoy los bancos de alimentos se enfrentan a una situación sin precedentes que pone en riesgo la alimentación de miles de beneficiarios que dependen de su labor. Los donativos de alimentos son siempre bienvenidos, no obstante, la manera más eficaz de ayudar en estos momentos es hacerlo desde casa. Puedes ayudarnos a eliminar y prevenir el hambre de miles de personas realizando un donativo o esparciendo la voz.