En la Ciudad de México, se pierden entre 13,000 y 14,000 toneladas de alimentos cada día, lo que se traduce en unos 42,000 kg por minuto. Mientras tanto, más de 1.4 millones de personas, es decir, el 15% de los habitantes de la capital, viven en condiciones de inseguridad alimentaria.
Hay al menos cinco formas en las que tanto los individuos como el sector privado pueden contribuir a cambiar esta situación:
1. Dona alimentos
Donar excedentes a bancos de alimentos como el nuestro no solo ayuda a quienes lo necesitan, sino que también reduce las emisiones de metano al disminuir el desperdicio. Para las empresas, esto significa ahorros al evitar la destrucción de productos, así como los costos e impuestos asociados. Además, permite deducir hasta el 7% de su utilidad fiscal. Si el margen bruto del alimento es superior al 10%, pueden aplicar una deducción adicional del 5% sobre el costo de lo vendido.
2. Invierte en alivio del hambre
Una donación financiera nos ayuda a expandir programas, mejorar la logística de distribución y ofrecer más alimentos nutritivos a comunidades vulnerables, lo que a su vez reduce la pobreza alimentaria. Según la ENSANUT 2021, el 22.5% de los hogares en México enfrenta inseguridad moderada o severa, especialmente en la CDMX, donde el aumento de precios supera el ritmo del salario mínimo. Para las empresas, invertir en estos programas significa obtener un retorno social medible, una imagen positiva ante los inversionistas y acceso a beneficios fiscales bajo la ley del ISR.
3. Involucra a tus empleados
Involucrar a tu equipo en iniciativas como voluntariados en bancos de alimentos o campañas de recaudación tiene un impacto transformador. No solo fomentas la solidaridad, sino que también refuerzas el propósito de la empresa. Las compañías con responsabilidad social suelen tener una mayor retención y motivación entre su personal, además de recibir reconocimiento por parte de clientes e inversionistas. Por ejemplo, las campañas virtuales de recolección de alimentos benefician tanto a la comunidad como al ambiente interno de la empresa.
4. Ofrece habilidades y experiencia
El voluntariado especializado o Pro bono sectorial significa poner en juego tus habilidades —ya sea en logística, finanzas, marketing o TI— para ayudar a mejorar nuestra capacidad operativa. Estas contribuciones especializadas permiten que Alimento Para Todos destine más recursos a la adquisición de alimentos frescos y nutritivos.
5. Crea alianzas para un cambio sistémico
El verdadero cambio necesita un enfoque sistémico. Las alianzas entre empresas, el gobierno y los bancos de alimentos hacen posible:
- La recuperación de alimentos en puntos críticos como la Central de Abasto, que maneja el 30% de la horticultura nacional.
- La reducción de la huella ecológica y las emisiones equivalentes al 10% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial debido al desperdicio alimentario.
- Las empresas que se involucran en estas iniciativas no solo mejoran su reputación, sino que también contribuyen a cumplir con sus metas ESG y regulaciones ambientales, además de beneficiarse de incentivos fiscales. Esta colaboración también posiciona a la empresa como un actor clave en la estructura alimentaria de la ciudad.