Cuando la solidaridad ciudadana se une a las estructuras económicas que marcan la vida diaria de millones, surgen cambios que, aunque a veces pasan desapercibidos, transforman nuestra ciudad. Hace poco, Alimento Para Todos recibió $168,087.58 del Programa de Redondeo Oxxo “Pro” Cambio x Cambio. Todo este apoyo se destinó a operar y fortalecer el comedor comunitario “Una Comida Para Todos”.
Este texto no solo busca rendir cuentas, sino también invitar a una reflexión académica y humana sobre un tema que suele pasar desapercibido: la relación entre la precariedad alimentaria y la laboral, y cómo un gesto cotidiano, como donar un pequeño excedente, puede ayudar a dignificar nuestra comunidad.
La precariedad como norma
Hablar de precariedad laboral en la Ciudad de México no es algo nuevo. Es la realidad diaria de millones de trabajadores en servicios, comercio informal, construcción y, cada vez más, de profesionistas subcontratados. Pero la precariedad no solo significa bajos salarios o falta de prestaciones. También es no poder asegurar la comida diaria.
Cada vez más personas llegan a su trabajo sin haber comido en las últimas 12 horas. El hambre no solo afecta la fuerza física, también daña la autoestima, la concentración y, al final, dificulta salir del ciclo de pobreza. Por eso, “Una Comida Para Todos” no es solo un comedor. Es un lugar que cambia la rutina laboral.
Nutrición como base de la agencia humana
El dinero recaudado gracias a la colaboración con Oxxo ha permitido que el comedor siga funcionando. Esto se refleja en:
* Miles de raciones de comida caliente y nutritiva, servidas bajo estrictos criterios de calidad nutricional.
* Estabilización de la asistencia: Al tener asegurada una comida completa, los comensales, en su mayoría trabajadores de la Central de Abasto, pueden organizar mejor su día y cumplir con sus jornadas laborales.
* Reducción del ausentismo por enfermedad: Comer de forma regular ha ayudado a disminuir problemas gastrointestinales y otras enfermedades relacionadas.
Sin embargo, el impacto más importante no se mide solo en raciones servidas. Es en lo personal donde el cambio se vuelve realmente profundo.
Cuando la comida restituye la humanidad
En las entrevistas que hemos realizado, muchos trabajadores nos cuentan que su experiencia en el comedor les ha cambiado la forma de ver su trabajo. Para muchos, ir a “Una Comida Para Todos” es el único momento del día en que se sienten tratados con dignidad.
En este entorno se han escuchado expresiones como la siguiente: “Cuando no comes, trabajas pensando en cómo vas a aguantar. Cuando ya comiste, trabajas pensando en qué más puedes hacer”.
Esta frase encierra una idea clave: la alimentación no es un premio, es la base sobre la que se construyen la productividad y las aspiraciones. En un entorno laboral donde todo es rápido y poco personal, ofrecer, aunque sea de forma simbólica, un espacio para comer dignamente es recordarle al trabajador que su bienestar importa.
El redondeo como política de lo cotidiano
Es importante reconocer que estos recursos no son una dádiva, sino el resultado de personas que, al hacer sus compras diarias, deciden sumarse a un sistema de solidaridad. El Programa “Pro” Cambio x Cambio parte de la idea de que pequeñas decisiones de consumo pueden unirse para crear grandes redes de apoyo.
En Alimento Para Todos, administramos este fondo con responsabilidad y también con la conciencia de que significa mucho más que su valor en pesos. Los 168,087.58 pesos representan a miles de personas anónimas que, al redondear unos centavos, eligieron ayudar a construir comunidad.
Sostener el piso, construir el techo
Agradecemos mucho a nuestros aliados en Oxxo y, sobre todo, a cada persona que confía en el redondeo. Nuestro compromiso es seguir operando “Una Comida Para Todos” como un espacio que resiste la precariedad.
Nuestro siguiente paso como organización es documentar mejor cómo la alimentación impacta la estabilidad laboral. Queremos influir en políticas públicas que reconozcan que, sin seguridad alimentaria, no puede haber productividad sostenida ni trabajo digno.
Mientras tanto, seguiremos sirviendo la mesa. Porque un trabajador alimentado no solo es más eficiente, también es una persona que, bocado a bocado, recupera su derecho a vivir.