Cada 20 de marzo, el mundo nos invita a reflexionar sobre la felicidad. Esto es algo que conocemos todos, pero cada persona la vive de una manera única. Desde 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el Día Mundial de la Felicidad para destacar lo importante que es el bienestar para todos.
Para los que trabajamos en seguridad alimentaria, esta fecha es más que una celebración. Es un momento para pensar en lo que realmente permite vivir una vida plena. En la Ciudad de México, sabemos que no puede haber bienestar si no hay acceso a alimentos de manera digna. En Alimento Para Todos, conocemos esta realidad en la vida diaria de muchas personas.
El bienestar es como un ecosistema. La alimentación es la base de todo. Si no hay acceso a alimentos, no puede haber bienestar. La ansiedad por no saber si habrá comida para mañana no es solo un problema nutricional, es una barrera psicológica y social que afecta la autoestima y la participación en la comunidad.
Nuestro trabajo es devolver la certeza a las personas. Saber que las necesidades básicas están cubiertas permite que cada persona recupere el control de su vida. Esto es fundamental para la felicidad.
La comunidad también es importante para la felicidad. Los lazos sociales son tan importantes como el dinero. En Alimento Para Todos, hemos visto cómo la comunidad ayuda a las personas a ser más fuertes ante las dificultades. Nuestro trabajo no sería posible sin la red de voluntarios, organizaciones y vecinos que convierten la entrega de alimentos en un acto de solidaridad.
Crear comunidades solidarias es la mejor manera de reducir la soledad y el aislamiento. El acceso a los alimentos se convierte en una oportunidad para formar redes de apoyo, donde la felicidad puede manifestarse por el reconocimiento entre las personas.
Para conseguir comunidades contentas, debemos unir la política pública y las acciones de la sociedad civil conseguir un bienestar generalizado.
Esto significa:
- Garantizar la accesibilidad a los alimentos: no basta con que los alimentos existan, deben estar al alcance de quienes más los necesitan.
- Fomentar la participación social: los programas asistenciales que ignoran la voz de la comunidad fracasan. La verdadera justicia alimentaria se construye con las personas.
En conclusión, este Día Mundial de la Felicidad, hacemos un llamado a la ciudadanía y a las instituciones para ampliar la definición de lo que significa ser una sociedad próspera. La felicidad no es solo un indicador económico ni una emoción efímera, es la tranquilidad que otorga saber que se tiene acceso a una nutrición suficiente y nutritiva. En Alimento Para Todos, vamos a seguir trabajando para que la seguridad alimentaria deje de ser un privilegio y se convierta en la base sobre la que millones de personas puedan construir su una vida feliz.