En México, hay 20.9 millones de personas que no tienen suficiente acceso a alimentos para satisfacer sus necesidades básicas. Mientras tanto, en la Ciudad de México, se desperdician entre 13,000 y 14,000 toneladas de alimentos cada día, lo que equivale a 42,000 kg por minuto. Esta situación nos lleva a replantear nuestro sistema alimentario. En Alimento Para Todos, nos dedicamos a cerrar esta brecha a través de la recolección, clasificación y distribución estratégica de alimentos, aunque aún queda un largo camino por recorrer.
Hoy celebramos la llegada de dos aliados importantes: Santa Clara y Jugos del Valle. Estas marcas reconocidas se suman a nuestra red de donantes corporativos, aportando productos lácteos y jugos nutritivos que enriquecerán las despensas que entregamos a familias en situación de inseguridad alimentaria. Su compromiso refleja una tendencia positiva: cada vez más empresas ven en los bancos de alimentos una forma de transformar excedentes en esperanza.
¿Por qué es importante donar en especie?
Para las microempresas y pymes, colaborar con nosotros significa reducir costos de almacenamiento y pérdidas, obtener certificados fiscales deducibles de impuestos (Ley de ISR) y mejorar su reputación. Un pequeño restaurante que dona sus excedentes diarios, por ejemplo, ya está generando un impacto social sin necesidad de grandes inversiones.
Al unirse a nosotros, las medianas y grandes empresas pueden integrar modelos de economía circular con beneficios ESG medibles. Además de los incentivos fiscales, participan en iniciativas globales como el Pacto por la Comida, ayudando a construir sistemas alimentarios sostenibles.
La urgencia de actuar
A pesar de los avances que hemos logrado, los desafíos siguen presentes. Aunque apoyamos a más de 160,000 personas, todavía hay áreas que no cuentan con suficiente cobertura. La inflación global ha afectado las donaciones: en España, por ejemplo, los bancos de alimentos reportaron una disminución del 7.5% en 2023, lo que impacta a los 4.3 millones de personas que sufren carencia material severa.
Sumarse es muy fácil: puedes donar alimentos no perecederos, frutas, lácteos o productos envasados; ofrecer recursos logísticos como transporte o espacio en almacenes; o fomentar voluntariados corporativos para ayudar a clasificar alimentos.
Santa Clara y Jugos del Valle ya están dejando su huella en esta historia. Cada kilo que se dona no solo alimenta cuerpos, sino que también nutre esperanzas. En un país donde 1 de cada 5 personas enfrenta el hambre, los donativos en especie son semillas que pueden ayudar a construir un México sin desnutrición.